Las decisiones...

últimamente he estado pensando en cómo se ven las decisiones correctas... ¿Puede ser una decisión correcta y que en el camino hayas lastimado a alguien?
¿Puede ser una decisión correcta y que haya dolido tanto?

¿Qué hace que una decisión sea correcta? 

Un buen indicador podría ser la paz que obtienes después de haber tomado esa decisión, o en mi caso ese es el indicador que tengo para saberlo.

Las decisiones correctas pueden estar llenas de nostalgia, de dolor, de tristeza y aún así ser correctas.

Qué bello sería que una decisión correcta fuera bonita, feliz y armoniosa, pero tristemente no siempre es así.

No quisiera etiquetarme diciendo soy mala para tomar decisiones, pero lo que si puedo decir es que tomar decisiones me es muy difícil. Me da miedo equivocarme. SIEMPRE. Por eso pregunto ¿y tú que harías?... claro no a cualquiera pero me ayuda a ponerle perspectiva a mi posible camino.

No voy a mentir diciendo que la decisión de irme fue fácil, me tomó mucho tiempo.
Pero sé que en el fondo de mi corazón lo sabía desde hace mucho, sólo no encontraba la fuerza para irme, tenía esperanza de que cambiara, que todo lo que al principio fue regresara. 

Pero poco a poco fui tomando pasos para el final... mentiría si dijera que era consciente, tal vez era mi ansiedad preparándose para el worst case scenario, tal vez era mi corazón escuchando lo que el cerebro llevaba meses gritando. No lo sé.

Pero después de meses un día basto para tomar la decisión. En un día decidí lo que tenía que hacer. ¿Y saben? fue la decisión correcta.

No fue fácil. Dolió demasiado. Pero cada día que pasa, cada que alguien me dice que mi vibra cambio, que me veo brillante, que estoy resplandeciente y siento PAZ. Sé que tomé la decisión correcta.

Cuando veo a mis perros felices, juntos y conmigo. Simplemente lo sé. Tomé la decisión correcta.

Cuando me veo al espejo y reconozco a la persona que me sonríe, sé que tomé la decisión correcta.

Cuando me río a carcajadas con mi mamá. Sé que tomé la decisión correcta.

El proceso para llegar a esta decisión, me dolió. Me dolió profundamente, me rompió en mil pedazos.

Suena a cliché, pero dicen que después de una tormenta siempre llega la calma.

Gracias por leer.


Daniela






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